La industria viguesa afronta un 2020 de fuerte caída de ventas y empleo

La automoción prevé retrocesos de al menos el 10%, el textil descensos del 50%, el naval ve un año sin nuevos contratos, mientras la pesca está preocupada por la recuperación de uno de sus principales clientes, la hostelería

Hace solo unos meses los agentes económicos  de Vigo explicaban en Atlántico que 2020 se presentaba como un buen año por el empuje de PSA, del naval, del tráfico portuario y de la construcción, pero ahora coinciden que el coronavirus llegó para echar al traste el mejor ejercicio para las empresas de la ciudad en la última década.
Los principales sectores industriales de Vigo, estratégicos para Galicia, afrontan un año 2020 con fuertes caídas de ventas y empleo y fían una leve recuperación al año 2021. Automoción, metal, naval, textil, pesca, construcción y transporte ven mucha incertidumbre aún y nuevas oleadas de regulaciones de empleo.
Enrique Mallón, secretario general de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Galicia (Asime) estima que en automoción «a final de año contemos con un 10% menos de facturación con respecto al año anterior y con un 15% menos de empleo”.
El motor de la automoción gallega, PSA Vigo, ha visto como la crisis derivada del coronavirus se ha llevado por delante su marca de récord histórico que esperaba batir este año: más de medio millón de vehículos fabricados. La factoría de Balaídos retoma la producción la próxima semana tras 60 días parada.
Con respecto al conjunto del sector del metal “nuestra mejor previsión para el cierre de este 2020 será una reducción mínima de facturación de un 5% y de un 8% en el empleo para el metal”, explica Enrique Mallón.
El naval afronta un segundo semestre del año de gran incertidumbre por el parón a nivel internacional, el grueso de su actividad. «Las empresas aseguran tener capacidad para acabar los contratos que están en curso pero dicen que será muy difícil conseguir nuevos pedidos», indica el gerente de Aclunaga, Óscar Gómez. El sector se enfrenta en estos momentos a cierres de fronteras, problemas en las aduanas para enviar pedidos, escaso tráfico aéreo y las propias alarmas sanitarias y parones económicos en países clientes de referencia como Alemania, Turquía o Noruega, entre otros. Los astilleros gallegos están todos trabajando en la actualidad (excepto Navantia) aunque a un ritmo más bajo.
La Confederación de Industriales Textiles de Galicia (Cointega) apunta a un 2020 “muy malo” para el sector. “Nos situamos en el peor de los escenarios con una caída de las ventas de cerca del 50% de media en el conjunto del ejercicio. Se anularon muchos pedidos y muchas tiendas van a tener que cerrar”, indica Alberto Rocha, secretario general. El textil tiene asumido que “no se va a producir una avalancha de clientes” y que la venta on-line va a crecer”.
El sector lleva paralizado desde que se decretó el estado de alarma, con ERTE por fuerza mayor y la patronal apunta a que se producirá una segunda oleada con regulaciones de empleo ordinarios y en algunos casos concursos “para afrontar la caída de las ventas y la reanudación de la actividad que será paulatina”.
El sector pesquero, a pesar de mantener su actividad como servicio esencial durante todo el estado de alarma, observa con preocupación la desescalada en la que los precios en primera venta sufren una importante caída. Edelmiro Ulloa, gerente adjunto de la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI), traslada la “gran preocupación por parte de toda la flota con respecto a la reactivación del canal Horeca, el de la hostelería, uno de sus principales clientes, los bajos precios sufridos en las últimas semanas y las dificultades asociadas al relevo de tripulaciones”. Ulloa señala que “a pesar de mantener la actividad y vivir una situación atípica” frente a otros sectores clave de la economía viguesa, la pesca vive un “mal año en su conjunto por no alcanzar los números previstos».
La construcción espera que la obra pública actúe de palanca este año sobre la economía, teniendo en cuenta que es un sector con un efecto multiplicador del empleo. Así lo asegura el gerente de la Asociación de Constructores de Pontevedra, Xabier Carballeda, que ve buenas noticias en que se levantó la suspensión de licitación por el Gobierno Central porque «se reactivan procedimientos suspendidos y se pueden empezar a licitar «, explica, a lo que se suma la modificación de Sanidad «que permite obras en edificios si justificas que no hay contacto entre residentes y trabajadores. Son pequeños pasos que todos juntos van sumando y haciendo que el horizonte sea más claro. Además, el sector espera «que haya un fuerte apoyo de las administraciones y confiamos que la construcción, que tiene un efecto multiplicador en el empleo y la riqueza se vea favorecido, explica.
Y todos estos sectores no podrían trabajar sin la logística y el transporte. Ramón Alonso, presidente de Asetranspo, explica que «llevamos dos meses con un 50% de actividad, con algunos sectores al 0% y otros al 99%, en el caso sanitario» y precisa que «estamos deseando que los sectores empiecen a tirar de nuestra actividad».

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